main colors

El Mundo, October 2005

Aumentar el oxígeno durante la cirugía reduce un 50% el riesgo de infecciones

Los resultados de una investigación española que publica esta semana la revista 'The Journal of the American Medical Association' ('JAMA') probablemente cambiarán la rutina de los anestesistas cuando atiendan a los pacientes que se someten a cirugía colorrectal. El estudio confirma la eficacia de una medida sencilla y barata para evitar uno de los principales problemas que acarrea este tipo de intervención: la infección de la herida quirúrgica debido a la alta presencia de gérmenes en el área intestinal. El trabajo revela que la incidencia de este efecto adverso se reduce casi a la mitad simplemente subiendo la concentración de oxígeno que respira el enfermo durante la operación y unas horas después.

El hallazgo tiene gran trascendencia, ya que la cirugía de colon y recto está considerada como una de las más 'sucias'. La herida quirúrgica acaba infectándose en entre un 5% y un 30% de los operados, dependiendo de los cuidados previos. Para paliar este riesgo, los cirujanos han adoptado diversas medidas profilácticas: administrar antibióticos al paciente durante los días previos y posteriores a su paso por el quirófano, esterilizarle el colon mediante soluciones de lavado, mantener estable su temperatura corporal en la sala de operaciones, evitar el afeitado de la zona...

«Ahora los anestesistas, que habitualmente nos mantenemos en un segundo plano, también podemos hacer algo por mejorar la situación», subraya Javier Belda, jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Clínico Universitario de Valencia y uno de los firmantes del trabajo que recoge el 'JAMA'.

La investigación se llevó a cabo en 14 hospitales españoles y contó con la participación de 300 pacientes de 18 a 80 años sometidos a cirugía colorrectal. A todos se les practicaron las medidas de profilaxis recomendadas, pero mientras algunos recibieron la concentración habitual de oxígeno (al 30%), a otros se les subió al 80%. Todos respiraron las mezclas de gases mientras duró la intervención (unas dos horas) y hasta seis horas después. Los que aspiraron más cantidad de oxígeno sufrieron menos infecciones. Se comprobó que esta complicación, cuya frecuencia rondaba el 24% antes del ensayo, se redujo al 14% en estos pacientes.

el mundo picture

Efecto microbicida

El efecto bactericida del incremento de la presión de oxígeno ya había sido apuntado en otros estudios de laboratorio y en animales. «Los neutrófilos del sistema inmune son los que producen la muerte de los gérmenes a través de un mecanismo de oxidación. Cuanto más alta es la presión de oxígeno en la sangre, en los tejidos y en las células, mayor es la capacidad oxidativa de estas moléculas. Al 80%, la presión de oxígeno aumenta tres veces y se incrementa la acción microbicida», señala Belda.

La investigación española no es la primera que confirma en humanos los beneficios de esta teoría. De hecho, ya se conocieron en 2000 cuando un grupo austriaco publicó en la revista 'The New England Journal of Medicine' un estudio sobre el uso de concentraciones de oxígeno al 80% en 500 pacientes operados de patología colorrectal por cirugía abierta (no laparoscópica). En este grupo, la tasa de infección se redujo también a la mitad.

La importancia del trabajo de Belda y sus colegas radica en que despeja las dudas que surgieron en 2004 sobre la verdadera utilidad de esta práctica a raíz de otro ensayo que no sólo no observó esas ventajas, sino que sugirió todo lo contrario, que aumentaba la incidencia de infecciones.

«Se trataba de un trabajo con un número insuficiente de pacientes y que no estaba bien diseñado», sostiene el anestesista valenciano para explicar la aparente paradoja. «Nuestra investigación reproduce los resultados de la austriaca y confirma definitivamente las bondades de aumentar la dosis de oxígeno», concluye el especialista.

Una medida simple, barata y segura

La simpleza, economía y seguridad de la medida propuesta por el grupo de anestesistas españoles debería facilitar su rápida adopción en las salas de operaciones en las que se vaya a intervenir patología colorrectal. Además de los riesgos para la salud de los pacientes, la infección de las heridas quirúrgicas aumenta el gasto sanitario, prolonga la estancia hospitalaria entre cuatro y 26 días y genera un uso adicional de antibióticos, lo que favorece el desarrollo de resistencias a estos fármacos.

Javier Belda se muestra, sin embargo, prudente: «A partir de ahora debería empezar a generalizarse, pero no todas las evidencias científicas se ponen en práctica». Los antecedentes avalan su precaución. El editorial que acompaña al artículo en la revista 'JAMA' ilustra cómo, en entre el 10% y el 55% de las personas que se somete a este tipo de cirugía, se incumplen las medidas tradicionales para prevenir infecciones (administrar antibióticos o mantener la temperatura). Los estudios muestran como en más del 70% de los pacientes a quienes se les infecta la herida quirúrgica no había recibido esta profilaxis.

España no es ajena a esta situación. El último número de la revista 'Medicina Clínica' recoge los datos de un programa de mejora de las infecciones en operados de cáncer colorrectal del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. La situación de partida en el centro era que por cada 100 pacientes operados 15 desarrollaban un proceso infeccioso y se constató que un 35% no estaba recibiendo la profilaxis antibiótica para evitarlo.

Tras adoptar un sistema de vigilancia y control se logró aumentar al 100% el cumplimiento de la pauta de antibioterapia preventiva y en seis meses se redujo la tasa de infecciones en un 33%.

Aplicar oxígeno a altas dosis durante la cirugía y unas horas después permitiría rebajar aún más la incidencia de esta complicación y ahorrar costes sanitarios. En el estudio español se administró oxígeno al 80% hasta seis horas después de la operación, pero, según indica Belda, «bastaría con mantener la dosificación un mínimo de dos» tras dejar la sala quirúrgica. La mezcla de gases empleada no incrementa el precio y no se conoce que las concentraciones a altas dosis tengan efectos adversos sobre el paciente cuando se administran por debajo de 12 horas.

—ISABEL PERANCHO

< Back to article index